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Hacia un modelo de formación continua

«Vive como si fueras a morir mañana.Aprende como si fueras a vivir siempre»

Mahatma Gandhi

En un anterior artículo la transformación digital necesita de la formación, nos marcamos como objetivo la necesidad de poner en valor la formación ─reciclaje, de los profesionales para poder abordar la transformación digital con éxito.

En esta nueva «píldora» dedicada a la formación queremos abordar  la sostenibilidad del desarrollo profesional a lo largo de toda la carrera. Como punto de partida ponemos encima de la mesa un primer planteamiento ¿dónde empieza y donde acaba la formación de un directivo?

Creemos que la formación integral de un directivo no acaba nunca. El día que nos rindamos, que creamos que lo sabemos todo, que nadie está a nuestra altura de conocimientos, ese día habremos publicado nuestra «esquela profesional». Aquel directivo que no evoluciona, deja de hacer crecer a su empresa y por tanto su empleabilidad decrece.

El aprendizaje es y debe ser continuo. Para ello, los profesionales deben evaluar periódicamente sus necesidades (debilidades y fortalezas), las empresas a través de su área de gestión de personas, y departamentos de formación, actualizando los planes formativos y los proveedores siendo más flexibles ─innovadores, en los formatos en los que ofrecen ésta.

Al igual que les ofrecemos a nuestros clientes que puedan conversar con la marca por el canal que ellos elijan «omnicanalidad», debemos de ofrecer a las personas todas aquellas facilidades que hagan que quieran seguir formándose.

La formación no la podemos seguir considerando un coste ni a nivel personal, ni organizacional. La formación la debemos de concebir como una inversión que debe tener retorno en el corto, medio y largo plazo. Cuando hablamos de retorno, queremos decir para todas las partes; el alumno, su equipo y el global de la organización.

¿Qué mejor ventaja competitiva? que la formación. Un equipo formado, con sus competencias, habilidades actualizadas, visualiza el mercado, se anticipa a los cambios, se adelanta a las necesidades de los clientes, gestiona mejor que los competidores que tienen que esforzarse y mucho para poder seguir la estela.

Mantenernos despiertos; con ganas de aprender de enseñar, compartir, colaborar, hace grande y sólida a una organización.

La digitalización ha traído consigo el auge de tecnologías multiplataforma que nos ayudan a tener acceso a «contenidos de formación» del tamaño y extensión que queremos.

Por ejemplo, podemos tomar el desayuno teniendo acceso a una «píldora de conocimiento» de cinco minutos en nuestro smartphone. Despues en el coche o en el transporte público podemos «consumir» un podcast con alguna conferencia Ted, descargar casos, notas técnicas y demás material formativo de portales como IESE Publishing. Interactuar con casos de Instituto de Empresa, leer paper, libros, o cualquier otro material.

Materiales, formatos, modelos todo ha sufrido cambios, y todo indica que así seguirá, pero el objetivo sigue siendo el mismo, formar ─reciclar profesionales. No te rindas, no te quedes obsoleto, trabaja, lucha por seguir formándote.

Aunque la frase está ya manía de repetirse si crees que la formación es cara, prueba a no formarte, nuestra experiencia nos dice que mientras más progresamos, más somos conscientes de la necesidad que tenemos de ampliar y actualizar nuestros conocimientos.

«Hay unos libros tan gordos que más parecen escritos para hacer brazo que para hacer inteligencia»

León Daudi

Autor: Javier Pérez Caro.  @JavierPerezCaro

Consultor de Management, Profesor, Speaker, Mentor de Startups en @OpenFuture_And (#ElCubo, #LaFarola y #ElCable), @knowsquare_es, #SmartAgro, Blogger…